MomBoo - Monografie di informazione su arte e tendenze creative nei media
Monografie di informazione su arte e tendenze creative nei media
#6: L’immagine in tasca

Glitch venganza (esp) (desde MoM#5)

Un ruído es la acumulación demasiado compleja de sonidos formados demasiado bien, es dificil de descifrar, resulta duro y por ello poco placentero, pero está lejos de ser un sonido basto o primitivo.
En música, hay que dejar a un lado la idea de que un sonido debe de asociarse a algún tipo de ideal de pureza. En la naturaleza no existe un sonido puro.
La manipulación electrónica conlleba la posibilidad de utilizar los defectos de las máquinas de forma creativa.
Se vislumbra la posibilidad de desarrollar una nueva estética del error, controlado y dominado aún sin dejar de formar parte de la obra.
De este modo nace una estética de la anomalía, una reflexión sobre los medios que la producen, que devuelve importancia al objeto sonoro que de no ser así se volvería en parodia del “mito del concierto” despojada de su propia aura.
El ordenador ha reducido sensiblemente las barreras que nos encontramos al intentar producir sonidos, conllevando un alto nivel de estandarización de los productos sonoros. Las software house y los productores de hardware condicionan grandemente los modelos de producción, basandose en las lógicas de mercado relacionadas directamente con las dinámicas del capitalismo.
La excesiva producción estandarizada de las software house hace que sea necesario que la componente especulativa supere la importancia del gesto.
El material ya ha perdido gran parte de su valor, porque se ha convertido en mercancía.
Un conjunto de informaciones que puede leerse aplicando determinados códigos.
Las pistas audio no son otra cosa que partituras para maquinas digitales, aunque hay que considerar que el marco esquizofónico en el que éstas se desarrollan excluye la posibilidad de otras versiones limitando la ejecución a la re-producción.
En la época de la reproducción y de los media el mensaje musical, que combina los distintos niveles de significados e información, pasa de alguna forma a través de un “filtro”, que favorece algunos aspectos de la música en detrimiento de otros. No llegaremos a reconocer el timbro ni la polifonía de una sinfonía sino que pasará únicamente lo necesarioa reconocerla. Hay que tener en cuenta que aunque Internet haya contribuido enormemente a la difusión de la música, no ha dejado se menguar la calidad de la experiencia sonora, debido a la compresión el el formato mp3.
Por ello cierta música electrónica apunta a exasperar el elemento rítmico, para que se la reconozca como forma sonora también cuando se la escucha en condiciones degradadas y para que puede sostenerse en cualquier tipo de medium. De aquí nace la tendencia a crear códigos sonoros Morse superdesarrollados, formados por ritmos que se cruzan, que el ordenador consigue multiplicar al infinito.
El arte sonoro como arte del montaje y de los sonidos fijados, tiene que concienciarse del altísimo nivel de comunicación que puede alcanzar.
Una música capaz de abarcar también el error y el uso incorrecto o distorsionado de los medios que la producen, y de adaptarlos a las circunstancias y a las modadlidades de consumo amplificadas por la red
Se crea un tipo de música que, tras profanar el contexto ideal del concierto, se refleja a sí misma, y a través del reconocimiento de los límites que se le imponen acepta esa dirección hacia cierta regresión en la forma de escuchar, y trata de adaptarse a sobrevivir a las consecuencias más extremas.
“La experiencia del sonido registrado nos devuelve a una meditación solitaria del hombre, solo mientras escucha una cinta magnética en la que ha grabado sonidos cuya imagen ha dejado de ser presente”
Pierre Schaeffer


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