ARCO8 (esp)
por Massimiliano Scaglione y Michele Cutolo
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MASSI: Enseguida recibimos la acreditación para ARCO8. Nos habíamos preparado con tanto esmero que incluso llevamos más documentos de la cuenta. El único problema fue entender por donde se accedía al enorme espacio de la Feria de Madrid. De inmediato nos contagia la atmósfera que rodea el museo: en cuanto se empiezan a ver las obras se olvida uno de que se encuentra en una feria y que los trabajos también se pueden comprar. Y de hecho no sólo hay galeristas, sino que también están los delegados de distintas consejerías y comunidades que se encuentran aquí para descubrir nuevas obras que exponer en sus museos.
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MICHELE: Aún dormido por el largo viaje en coche del día anterior desde Barcelona, a las 9.30 estaba con Massi dentro del espacio de la feria intentando averiguar por donde se entra. Tras conseguir las acreditaciones se nos acercan unas azafatas de forma persuasiva intentando colocarnos El Mundo. Hay muchas obras interesantes adentro, pero lo irónico es que desde que las vanguardias se han vuelto un fenómeno cotidiano, el poder está en las manos de los críticos: son ellos los que deciden lo que es innovador y lo que no.
Paso las primeras obras y me doy cuenta de que he perdido a Massi: aún sigue enfrente del primer cuadro que vimos. Debo de tener serios problemas de atención, porque no consigo estar delante de un cuadro durante más de 15 segundos. Todo lo contrario que mi compañero…
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MASSI: La primera galería en llamar nuestra atención es la del Espacio Minimo de Madrid, centrada principalmente en la Body Art. Una atmósfera que va desde lo macabro hasta lo grotesco y lo freaky: los cuerpos podridos y masacrados de Enrique Marty, las calaveras mutantes de Bene Bergado y el vídeo inquietante de Manu Arrequi representan la autolesión de la sociedad contemporánea.
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MICHELE: Empezamos con alegría. La primera galería en la que paramos es impactante. Toda la movida va de dolor y muerte ¡Escalofríos, terror y grima! (Como cuando en los dibujos salen los malos). Si lo que se proponían los artistas era suscitar angustia, hay que reconocer que lo consiguieron.
De repente mi atención se centra en una chica encantadora que estaba mirando pensativa alguno de esos maniquíes horripilantes. Se le acerca otra chica, probablemente una compañera, y noto que están hablando en italiano, parecen del norte. En cuanto se va la amiga, aprovecho de la ocasión y me acerco. Mirando la obra le digo: “me recuerda la exposición Bodies que vi hace unas semanas en Barcelona”, así mato dos pájaros de un tiro: me las doy de que sigo el arte y además puedo presumir con ser uno que viaja. Sin mostrarse mínimamente sorprendida, la tía se vuelve hacia mí y sin inmutarse me dice algo sobre no sé que artistas (de los que no tengo ni ni idea) que vendría a ser una comparación bastante más acertada que la que sugería yo. Al quedarme sin argumentos, me alejo con la cabeza gacha…
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MASSI: Pasamos delante de Ascendente de Jan Fabre, un hombre dorado echo de clavos y chinchetas, que expone la galería Mam Mario Mauroner, y de repente tenemos el primer contacto con la obra de un pintor italiano conocido. Me quedé parado unos diez minutos delante de una tela roja de Mimmo Palladino (Galleria Pelaires). Me recordaba en algo Burri: las pinceladas de acrílico rojo sobre tela y la inserción de otros materiales textiles y de una red metálica forman una composición abstracta impactante, pero si se concentra uno en las formas es posible vislumbrar cuerpos humanos. De todos modos hay poco tiempo y queda mucho por ver. Al rato me dejo hipnotizar (ya llevo un tiempo sin saber de Michele) por un par de obras históricas del periodo pop de Michelangelo Pistoletto, que figura junto a los grandes de las vanguardias, y hasta me encuentro con una tela del transvanguardista Enzo Cucchi.
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MICHELE: ¡Qué elegancia! ¡Qué clase! ¡Qué estilo! Sofisticadas es el adjetivo más adecuado para describir a las muchas chicas guapas presentes en la feria. El ego sigue dolido por la experiencia anterior, pero me recupero enseguida al darme cuenta de que no había enfocado bien la tipología. ¡Y sobre todo la cantidad! No es posible andar por los pasillos sin cruzarse con una pequeña obra de arte ¡una joya con faldita y pelo corto! Busco la complicidad de Massi que, completamente absorbido por la visión de un cuadro rojo abstracto, ni me escucha. Se queda ahí diez minutos sin darse cuenta de las esplendidas criaturas que pasan a su lado. Luego empieza a delirar sobre un tal Cucchi, un artista trans, creo… Entiendo que tengamos intereses diferentes, pero le hago notar que como sigamos media hora en cada galería no va a poder ver ni una tercera parte de la exposición (y yo ni un tercio de la población femenina presente). Dejo al Massi a sus Síndromes de Stendhall y me alejo en busca de mi Dulcinea.
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MASSI: Continuando me encuentro a Hector Sos, mi amigo artista que nos lleva a ver la obra que expone en la galería Canem de Barcelona: Memory y Promise dos imágenes con logotípos retroiluminadas con un impacto visivo excelente. Rápidamente nos despedimos de Hector y seguimos con nuestra vuelta frenética. En el estand de la galería Vera Cortes (Portugal) exponían algunas piezas de la colección Album, antología que recoge las memorias del artista Daniel Blaufuks en forma de foto, postales, recibos fiscales, frame, reproducidos en gigantografías sobre fondo blanco. El catálogo de la colección entera estaba a la venta. Lo compro.
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MICHELE: Tras dar unas vueltas, hago examen de conciencia y me doy cuenta de que al fin y al cabo estoy aquí para trabajar y que tendría que esforzarme en hacer el serio. Vuelvo a encontrar a Massi que mientras tanto está hablando con un amigo suyo que expone en la feria. Consigo seguirle por un par de galerías más, pero al final las hormonas se salen con la suya (la primavera está al caer) y vuelvo al ataque…
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MASSI: Siguiendo con nuestros merodeos me encuentro frente a una enorme lienzo de Sam Francis. Lo reconozco porque desde que tenía ocho años cuelga en mi cuarto un cartel de una obra de la misma colección. Pregunto el precio, 10.000.000 de euros. Demasiado, ¿o no? ¡Qué pena!
En un arrebato de euforia arrastro a Michele hasta la sala de prensa y en tiempo real colgamos en nuestra página la primera imagen. La alegría es tan grande que me dejo el sombrero al lado del ordenador. Me acordaré de ello sólo dentro del coche: perdido para siempre.
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MICHELE: Después de recibir unas cuantas calabazas más, y en diferentes idiomas, el aire esnob de las chicas y de la situación en general empieza a molestarme. Algo parecido a las uvas verdes, a mi alrededor sólo veo pretextos para criticar: la sala de prensa parece una oficina de funcionarios. Para picar hay sándwiches que dan pena ¡Y encima al Massi le roban el sombrero! ¡Qué pordioseros! Y luego van de refinados! ¡Vaya!
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MASSI: Subimos a las plantas de arriba y llegamos a ARCO40, una de las zonas de experimentación dentro de la feria. Al pasar dejamos nuestra marca dibujando con un pichón de grafito en la pared en la pared (proyecto del artista Tonico Lemos Auad). Pasamos entre dos caras grandotas y llenas de color realizadas por un artista brasileño de diseño gráfico que había visto en un libro. Aún no lo he dicho pero el país invitado de esta edición es Brasil. Por fin, siempre en la misma planta, llegamos al área dedicada a las revistas. No se si por deformación profesional o por la buena selección de la prensa, no fui capaz de resistirme a la tentación de revisar hasta los pormenores de cada uno de los estand. Seguimos en la misma planta y aquí realizamos la última etapa al visitar el Expanded Box, una sección dedicada a las nuevas tecnologías. Destaca de forma especial el estand del periódico La Vanguardia, así como la instalación de una cabeza gigante realizada por Jaume Plensa y patrocinada por El País. Pero lo que más me atrae es el espacio de la Comunidad Murciana, que expone el proyecto cultural La escena del crimen: Huellas inquietantes y otras historias. Entro en la habitación obscura realizada por Lorena Amoros en la que se proyecta un vídeo inquietante, acompañado de un ataúd blanco en el centro de la habitación. Las chicas del estand nos regalan el catálogo de la exposición, disponible sólo para la prensa y nos explican de forma rápida el contenido de la galería. Como un ciclo que llega a su fin, la última obra en llamar nuestra atención, Surimi Party de Lidò Rico, retoma el tema de los cuerpos mutantes: un círculo de grandes dimensiones en el que se funden y se retuercen figuras y objetos en bajorrelieve.
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MICHELE: En cuanto descubro que el país invitado de este año es Brasil, dejo que el Massi siga con sus merodeos artísticos para dedicarme a los míos: ¡tengo que ligarme a una brasileña!
Seamos claros: no es que sea del todo insensible a la fascinación del arte, pero en la vida hay prioridades. Y siempre me acordaré de ARCO como el lugar al que volver para conocer un sinfín de chicas guapas y muy sofisticadas. ¡Demasiado, ya que no me ligué a ninguna!
Mientras Massi se detiene en una cámara obscura con un ataúd, yo me hago el simpático con dos chicas estupendas que aguardan en el estand dentro de la galería. En un momento dado se agrega también Massi. Pienso: “entonces él también se fija en las chicas guapas!”. ¡Pero desafortunadamente Massi centra toda la conversación en el arte y la cultura! Y mientras nos vamos, vislumbro en su cara una mueca de satisfacción por haberse llevado el catálogo de la galería como regalo.
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MASSI: Se nos acaba el tiempo y queda la frustración por haber vivido esta experiencia con un cachondo que pasaba olímpicamente de la exposición artística…
Me alejo de la feria consciente de haberme perdido muchas galerías por falta de tiempo. Un evento destacado que seguramente habría requerido más tiempo. Una manera más accesible de fomentar y difundir el arte entre críticos, galeristas, delegados, pero también escuelas o grupos organizados. La guinda final: el espectáculo espléndido realizado frente al sarcófago cibernético de Timoty Leary por el colectivo suizo Etoy, en pleno estilo Kraftwerk: monos blancos con guantes, zapatos y corbatas naranja.
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MICHELE: Nos vamos molidos (por lo menos yo) de la exposición. Una consolación final: al salir de la feria hay una instalación del grupo Etoy con un dj que pincha música electrónica. Mirándome alrededor me alegro al darme cuenta de que las chicas que están entre el público tienen un aire menos inalcanzable que las que se veían dentro de los pabellones. Nos acercamos a charlar con un par de ellas y las primeras impresiones quedan confirmadas. ¡Por lo menos yo conseguí un número de teléfono!
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Traducido por Diego di Matteo
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